ABRAHAM GONZÁLEZ BLANCO TOMA LAS RIENDAS DE LA CTM EN CÓRDOBA: UN CAMBIO SIN SORPRESAS EN LA PLANILLA ÚNICA.

Alejandro Ortiz Batista.
El Moro.

Córdoba, Ver.— La maquinaria sindical no se detiene, aunque a veces cambia de operadores. Este jueves, en un acto más protocolario que disputado, Abraham González Blanco, veterano dirigente del Sindicato de Electricistas, fue ungido como nuevo Secretario General de la CTM en la región de Córdoba. El ritual se cumplió bajo el método de la planilla única, ese mecanismo tan eficaz para evitar sobresaltos en la sucesión del poder sindical.

El escenario fue el auditorio del SUTERM Córdoba, donde las urnas recibieron —con la solemnidad de siempre— los votos de los delegados de Atoyac, Córdoba y otros municipios. Asistieron los de siempre: los hombres del volante, los obreros de los ingenios azucareros, los electricistas de mirada cansada y los encargados del agua potable, esos que siempre tienen la llave de la gobernabilidad de una ciudad, pero no se han dado cuenta o hacen como que no se dan cuenta.

Ignacio Vázquez López, enviado especial del secretario de Trabajo de la CTM estatal y hombre de confianza de Víctor García Trujeque, vigiló el proceso. Su presencia, más que garantizar transparencia, confirmó que todo seguía el guion escrito desde arriba.

Así, con la formalidad de un acta notarial, González Blanco tomó posesión al frente del comité regional, rodeado de su equipo: los suplentes de rigor y las secretarías de siempre —Finanzas, Trabajo, Comunicación Social, Acción Femenil y Acción Juvenil—, esos cargos que suelen repartirse como dulces en una piñata sindical.

Lo único que rompió el guion fue el silencio alrededor de Jaime Anaya, el saliente, cuyo nombre apenas se mencionó. ¿Razones? Nadie las dijo. En el sindicalismo mexicano, las despedidas rara vez se explican; solo se certifican.

Queda por verse si González Blanco será un simple administrador de la estructura o si, contra todo pronóstico, intentará sacudir el polvo de una organización que, como tantas otras, lleva décadas funcionando con el piloto automático.

Por lo pronto, el relevo está consumado. La CTM en Córdoba sigue su curso. Y la historia, como siempre, se repite.

Y sin Yolanda Maricarmen.

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